ALTA DEMANDA, CUANDO CONCILIAR EL SUEÑO ES UN ARTE.

Cuando escuché a Estefanía Villanueva en el taller “Stop Rabietas”, tuve claro que quería que formara parte de este blog. Seguro que sus consejos van a ser de mucha utilidad.

Aquí os dejo su post ALTA DEMANDA, CUANDO CONCILIAR EL SUEÑO ES UN ARTE.

El 80% de mis consultas están relacionadas con el comportamiento infantil y, en especial, con el sueño.

Si bien, en la mayoría de los casos veo a padres auténticamente destrozados de cansancio y estresados ante las demandas de sus bebés. Gran parte de estos padres viene porque pediatras y/o compañeros de profesión se han dedicado a ponerles etiquetas tempranas a lo que realmente le pasa al niño. Muchas de estas etiquetas son: trastorno déficit de atención con hiperactividad, trastorno del espectro autista, síndrome de asperger o incluso trastorno generalizado del desarrollo. Sin embargo, se hace bastante difícil hacer un diagnóstico diferencial cuando todos ellos tienen manifestaciones conductuales comunes.

Si bien, todos los arriba mencionados merecen ser bien  distinguidos por los especialistas y profesionales de la infancia (y no hacer conclusiones precoces sin recoger la historia clínica y sin tener en cuenta el contexto y ambiente socio-familiar en el que se está criando el pequeño), hay que destacar que la ALTA DEMANDA es uno de los términos de definen de manera global gran parte de esos comportamientos.

Entre ellos, cabe destacar que el que está en el TOP 10 de todos ellos es EL SUEÑO.

Un bebé o niño ALTA DEMANDA, a pesar de que entorno los 3 primeros años de vida (unos más y otros menos) apenas tienen un sueño reparador(por los numerosos despertares) es capaz de estar durante muchas horas haciendo actividades  y no tener ganas de ir a dormir.

Eso es, no tener ganas de ir a dormir, no que no tenga cansancio y sueño.

Cuando el estilo de crianza de la familia se hace de manera respetuosa y no se han utilizado métodos  conductistas para aprender a dormir (Stivill por ejemplo), el sueño y su conciliación se convierten en un verdadero arte.

He aquí algunas de las características del sueño de un niño Alta Demanda:

  • Para un niño AD el mundo es demasiado interesante y distraído como para perder el tiempo durmiendo.
  • Para un niño AD la compañía de su madre, padre, abuel@ es fundamental y vital para conciliar el sueño.
  • Para un niño AD el estar solo en una cuna es el peor castigo que se le pudiera dar, ya que necesita el contacto físico como respirar, como alimentarse.
  • Para un niño AD nunca llega la hora de dormir, nunca hay sueño, siempre necesita vivir.

Para estos niños, el reloj no existe. Parece que sus días tienen 48 o 50 horas, porque nunca están cansados. Es más, tienen una auténtica batería de carga rápida que en tan sólo 15 minutos pueden tener energía para unas cuantas horas más.

Existe la costumbre de intentar acostumbrar a los niños recién nacidos – y no tan recién nacidos- a las rutinas adultas. Aun siendo estas rutinas y límites sanos para la salud mental del ser humano, imponer estos mismos a un niño con esta característica es, al menos, harto difícil.

El niño AD requiere  unas cuantas horas para poner su cerebro en modo relajación. Es decir, al igual que es capaz de ponerse de 0 a 100 en menos de 1 segundo, de 100 a 0 les cuesta un poco más. Por eso, tenemos que darle señales y bajar la intensidad de todas las estimulaciones posibles para que, de forma no verbal, entienda que el día se está acabando.  ¿Acaso cuando quieres frenar un coche pasas de 6 velocidad a primera de manera brusca? Pues eso mismo le pasa a un niño AD.

Otra de las características de estos niños es la alta sensibilidad, en todos sus sentidos. No sirve explicarle con palabras que vamos a dormir si tenemos la tele encendida o la música muy alta, si le cantamos o acariciamos, si tiene calor o hambre, si le duele la rozadura del pie o si, simplemente, el pijama no le gusta. Todo es estimulación.

Sabiendo que no van a dormir solos, que no podemos hacer ruido o poner canciones relajantes, que la televisión no le sirve para dormir, que no tienen objeto de transición para conciliar el sueño (muñeco, trapito, etc.) y que no van a cambiar su forma porque es una característica del temperamento ¿Qué sentido tiene dar una pauta?

Hay que tomar el tema del sueño como parte de la maternidad y paternidad, como una etapa o transición en la vida que sólo durará unos meses o años  y que, ya mismo, echarás de menos. Cuando el niño nota que estás obligándole a dormir a desgana, sin paciencia, sin amor, se siente indefenso y se irrita, porque considera que no estás bien o que existe algún peligro. Todo ello es debido a que “huelen” las emociones de los adultos, dado su hipersensibilidad, como antes he mencionado.

Que el padre o madre esté cansado y tenga sueño y quiera ir a dormir no hace que el hij@ lo tenga. No hay que tener prisa en dormirlo. Por ello propongo tener en cuenta estos consejos:

  • Mientras más estrés tengas por hacerlo, más tardará en dormir.
  • Disfruta de la hora de ir a dormir, es un buen momento para mimos y aprovechar para desconectar de otros menesteres.
  • Haz tus tareas: cena, báñate, y realiza todas las cosas pendientes hasta que llegue la hora. Pero, qué hora? La que consideres necesaria para que NO TENGAS NADA MÁS INTERESANTE QUE HACER  QUE DORMIR A TU HIJO.
  • Esa hora la vais a elegir entre los dos o los tres, o los cuatro.
  • No importa el sitio. No importa la hora. Sólo importa que estéis juntos.

Lo más importante es que, cuando ya de señales de cansancio, se tenga  la disposición de disfrutar para ir a dormir: baño, cena tranquilos y fuera estimulación, sin que haya juegos ni bailes.

La pauta para dormir a un hijo AD:

     “No tener prisa en hacerlo, sólo disfrutar el momento”

estefania-villanueva

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